¿Dónde queda la responsabilidad política después de las elecciones?

En España, hace tiempo, que se transformado en costumbre que tras unas elecciones generales todos salgan ganando. No encuentro en ningún medio de comunicación ni en los posicionamientos en redes a nadie que solicite las responsabilidades políticas correspondientes a los resultados electorales. Todos que si los pactos por aquí, que si los pactos por allá. Lo cierto es que los resultados del PP, del PSOE y de IU sobrepasan lo desastroso, pero no va con ellos.

En el PP piensan que han ganado. Pierden 63 diputados, pero han ganado.

En el PSOE piensan que han aguantado. Pierden 20 diputados pero aguantan.

En IU piensan que novecientos mil votos les respaldan. Pierden 9 diputados pero tienen respaldo.

Me refiero a estas tres fuerzas políticas, porque estas tres fuerzas políticas han perdido mucho en estas elecciones. A las tres fuerzas políticas se les puede aplicar el concepto de las victorias pírricas: “Sí, otra victoria así y estamos perdidos”, tal y como le dijo el rey Pirro a un personaje que le felicitaba tras sus dos victorias a los romanos.

Yo suelo emplear el chiste de los dos borrachos. Le dice un borracho a otro mientras señalaba a una farola: Insiste, insiste que hay luz arriba.

En cualquier país con una democracia saludable, y con políticos responsables, estos resultados electorales, necesaria y obligatoriamente, deberían hacer reflexionar a sus líderes, a sus jefes de campaña, a sus cúpulas de dirección y a sus militantes.

Un partido, el PP, que pierde 63 diputados y el 33,38% de sus votantes (3,62 Millones), de una tacada, la confianza de la mayoría de españoles y que tenía como objetivo seguir gobernando deberían plantearse las responsabilidades políticas de tamaño descalabro.

Un partido, el PSOE, que pierde 20 diputados y el 20,69% de sus votantes (1,44 Millones), que obtiene los peores resultados de su historia democrática contemporánea, perdiendo así mismo de forma mayoritaria la confianza de los españoles y que pretendía ser la fuerza del cambio, necesaria y obligatoriamente deberían plantearse las responsabilidades políticas de tamaño descalabro.

Un partido, IU, que pierde 9 diputados y el 45,08% de sus votantes (0,92 Millones), de quienes se desconoce cuál era su jugada y sus intenciones, necesaria y obligatoriamente deberían plantearse las responsabilidades políticas de tamaño descalabro.

Los tres partidos, sus palmeros y sus responsables correspondientes buscan diferentes excusas, cada una más anodina e inconsistente que la otra para justificar tales descalabros. Que si la crisis y las políticas impopulares, que si la pinza, que si la ley d´hont, pachín, pachán  …

Los resultados son los que son. Los descalabros son los que son. Si queremos que este país empiece a parecer algo distinto a lo que viene siendo, es imprescindible:

  • Una ligera reflexión, de los líderes, dirigentes y militantes sobre el significado real de los resultados y el mensaje que les han trasladado los ciudadanos; digo ligera porque es sencillo, los resultados están ahí.
  • Se proceda a exigir las responsabilidades políticas correspondientes de tamaños descalabros.
  • Estas responsabilidades pasan, inexcusablemente por la dimisión de sus correspondientes cabezas de lista y sus cúpulas directivas.
  • Como consecuencia, los nuevos líderes y cúpulas directivas deberían comenzar a pensar en otras políticas o en otras formas de hacer política.
  • Después si queréis hablamos de pactos

Las viejas y caducas políticas no sirven. Los españoles han mandado un mensaje: Queremos cambiar y queremos que cambiéis. Queremos otro estado de las cosas. De seguir manteniendo sus posicionamientos se les podría aplicar otro buen refrán español: Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue.

La conclusión final vuelve a ser fácil: Rajoy dimisión. Pedro dimisión. Alberto dimisión. Quizás algunos más: dirigentes de campaña, cúpulas directivas y demás palmeros. Pero como todos sabemos, en España no dimite ni dios.

Este es mi análisis de los resultados electorales de ayer. Podría ser más profundo, pero al buen entendedor pocas palabras.